domingo, 26 de abril de 2009
Historias Cotidianas
Desde lo alto se veía la sombra del lobo, la sombra de aquel lobo humano que aullaba a la luna grande como un plato. Aquellos aullidos conmocionaban el silencio nocturno del bosque y hacia que cualquiera de las bestias que allí se habitaban, huyesen corriendo buscando refugio en las sombras más profundas, donde aquella bestia, medio animal medio humana no pudiese alcanzarlas. El hombre lobo aullaba en su forma animal, triste por su propia naturaleza feroz que le alejaba de todo aquello que fuese importante para él, sometiéndole a la soledad a la que son castigados todos aquellos que no son entendidos por la mayoría, apartado al rincón de mundo mas sórdido para ocultar su vergüenza…
Historias Cotidianas (25 de Abril del 2009)
Era aquella dictadura, aquella infame represión la que no les permitía mirar al mar. No perdían sus pensamientos mas allá de la realidad por miedo a soñar con algo que no fuera con la realidad asquerosa que les había tocado vivir. Debían vivir en silencio, sin protestas sin ambiciones, solamente algunos valientes se atrevían a levantar su puño cerrado contra la represión. Pero tarde o temprano eran convertidos en carne de presidio y allí el silencio de los muros ya no les permitía tampoco alzar su voz al cielo. Tenían tanto miedo que no sabían cómo llegarían a ser personas adultas, veían sus reflejos en el espejo como niños que jamás podrían crecer, porque sin poder soñar no les merecía la vida crecer…
viernes, 24 de abril de 2009
Historias Cotidianas
Desde las montañas de hielo hasta el valle grande el camino seguía el profundo bosque de hayas que los dioses habían regalado a los habitantes de aquellas remotas regiones, sepultadas en nieve durante más de la mitad del año. Respetaban tanto aquellos arboles como a los mismos dioses que los habían creado, a ellos les hacían ofrendas de todo tipo, como si verdaderas imágenes divinas fueran. Los niños aprendían a pasear entre aquellos arboles con un silencioso respeto, se les educaba en el respeto hacia la naturaleza y hacia todos los seres que habitaban en aquel bosque, que al alimentarse en aquel lugar pertenecían a los dioses no a los humanos. La paz reinaba en aquel lugar protegido por unas manos misteriosas…
Historias Cotidianas
Desde las montañas de hielo hasta el valle grande el camino seguía el profundo bosque de hayas que los dioses habían regalado a los habitantes de aquellas remotas regiones, sepultadas en nieve durante más de la mitad del año. Respetaban tanto aquellos arboles como a los mismos dioses que los habían creado, a ellos les hacían ofrendas de todo tipo, como si verdaderas imágenes divinas fueran. Los niños aprendían a pasear entre aquellos arboles con un silencioso respeto, se les educaba en el respeto hacia la naturaleza y hacia todos los seres que habitaban en aquel bosque, que al alimentarse en aquel lugar pertenecían a los dioses no a los humanos. La paz reinaba en aquel lugar protegido por unas manos misteriosas…
Historias Cotidianas (23 de Abril del 2009)
Vadearon el rio mientras la noche se cernía sobre ellos, llevaban todo el día persiguiendo aquella pieza que en aquellos momentos ya les parecía inalcanzable. A pesar de yo continuaban pertinazmente, habían perdido a uno de los miembros de la partida de caza en un pozo, no se preocupaban por los que caían, en tiempos de hambruna y escasez cuantas menos bocas se tuviese que alimentar mejor. La tribu estaba pasando dificultades que la gente de respeto no había conocido nunca. Por ello continuaban y continuaban con fe ciega para alcanzar un alimento que a cada paso necesitaban más ellos mismos…
miércoles, 22 de abril de 2009
Historias Cotidianas
A la mesa se habían reunido toda la familia, las bandejas estaban rellenas con todos los platos clásicos de una de aquellas reuniones. Todo el mundo hablaba con todo el mundo, en un tono alto que no respetaba la conversación del que se hallaba inmediatamente al lado. Todo era un caos dentro de un orden específico, perfectamente supervisado por el abuelo, que presidia la mesa y era el único que no se involucraba en ninguna conversación. Permanecía en vigilia de todo lo que sucedía a su alrededor, repartiendo sonrisas a aquellos que lo merecían, reprendiendo a los que enredaban, aprobando todo aquello que fuera mínimamente justo a sus ojos, reprobando cualquier actitud vana o falta de justificación. Ejercía de amo y señor, capitán de aquel núcleo al timón de un barco que navegaba por la ruta por el seleccionada…
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